Normativa control de plagas hostelería

Pocas cosas pueden ser más desagradables que encontrarnos una cucaracha mientras estamos cenando con amigos o comiendo un menú del día. Locales de restauración y hostelería son espacios, que por sus características, son más susceptibles de sufrir la presencia insectos o roedores. Por suerte, existe una estricta normativa que obliga a efectuar un control de plagas en bares y restaurantes para garantizar que las instalaciones y los alimentos estén en perfecto estado.

Este tipo de establecimientos deben contar con una empresa de control de plagas que realice unas tareas no solo de control sino también de prevención.

En cualquier local de restauración es común que se almacene gran cantidad de alimentos. Si a esto le unimos el contante paso de gente, hace que este tipo de lugares resulte un foco donde estas especies pueden campar a sus anchas. Con unas labores preventivas de control de plagas se evitarán situaciones graves que puedan repercutir en la fama del negocio, sin contar con los problemas de higiene y salubridad que se puedan dar.

Normativa control de plagas hostelería

De hecho, existe una legislación que obliga a este tipo de locales a contar con un certificado de control de plagas. Para la obtención de este permiso, una empresa de sanidad ambiental autorizada deberá establecer las medidas adecuadas para que en ese establecimiento todo transcurra según aparece en la normativa.

Disponer de este certificado no solo dará un aval al local, de que su establecimiento está libre de insectos y roedores al público, sino que ante una inspección de sanidad se probará que todo está en orden y que se han establecido las medidas necesarias para evitar la presencia de este tipo de especies. Un plan que estará totalmente adaptado al establecimiento gracias a la profesionalidad de las empresas de control de plagas.

Plagas más comunes en bares y restaurantes

Dentro del sector de la hostelería, las plagas más habituales son las de cucarachas, ratones, ratas, moscas, mosquitos u hormigas. Aunque parezca que por su tamaño no son peligrosas, algunas de estas especies son vectores de transmisión de enfermedades, por lo que evitar que estén en contacto con los alimentos resulta fundamental.

Un buen ejemplo de ello son las cucarachas. Este tipo de insecto puede transportar bacterias que son portadoras de males como la salmonelosis, disentería, la E. Coli etc., por lo que tenerlas alejadas de nuestro establecimiento será lo más recomendable. Tampoco se puede olvidar la presencia de moscas, mosquitos y hormigas que causan bastantes molestias a nuestros clientes. Tras los insectos otra de las plagas habituales son los roedores, ratas y ratones aprovechan rincones oscuros y el acceso fácil a la comida para hacerse fuertes en este tipo de espacios.

El control de plagas en bares y restaurantes, más allá de que sea obligatorio, resulta fundamental en este tipo de lugares. Tener unas instalaciones libres de su presencia nos permitirá desarrollar nuestra actividad con total tranquilidad. Por eso la figura de una empresa de control de plagas resulta fundamental en este tipo de escenarios. Ellos efectuarán unas labores preventivas para impedir su aparición y en caso de hacerlo tienen las herramientas adecuadas para ponerle fin de manera rápida y eficaz.